El café dominicano puede convertirse en un imán turístico de primer orden

Llevo años oyendo que República Dominicana necesita diversificar su oferta turística más allá del sol y playa. Pues bien, señores, el café está servido. Literalmente.
El café de especialidad dominicano lleva una década ganando medallas en concursos internacionales y colocándose en tostadores de prestigio en Japón, Europa y Estados Unidos. Y aquí, en nuestra tierra, la mayoría de los turistas se toma un café soluble en el buffet del resort y no sabe que a 40 kilómetros hay una finca que produce un geisha de 92 puntos. Es una oportunidad enorme.
El café como experiencia turística
No hablo de poner un cartelito en el lobby que ponga "café de la casa". Hablo de rutas del café bien diseñadas: desde la recolección en la montaña hasta la cata final. En regiones como Jarabacoa, Constanza, Barahona o San Juan de la Maguana hay fincas que ya reciben visitantes, pero falta escalar la propuesta. Que un hotel boutique en Puerto Plata ofrezca una excursión de día completo a una plantación de altura y que el chef del resort cene con ese café maridando un postre de cacao local. Eso es recordable. Eso se comparte en redes. Eso genera booking.
Y ojo: esto no es un lujo para pocos. Puede ser una actividad asequible que añada valor a la estancia media. Tour operadores europeos y norteamericanos ya buscan experiencias auténticas. El café dominicano es auténtico, tiene historia, tiene sabor y tiene un paisaje detrás que quita el hipo.
Lo que falta: promoción y logística
Para que el café sea un motor turístico real hacen falta tres cosas. Primero, señalización y accesibilidad: muchas fincas están en carreteras secundarias sin indicaciones. Segundo, formación: guías que sepan contar la historia del café en República Dominicana, que no es poca (llegó en el siglo XVIII y tuvo su auge en la zona norte). Tercero, integración: que el MITUR y el Ministerio de Agricultura se sienten con los hoteleros y los caficultores para diseñar paquetes turísticos homologables.
Hay ejemplos de éxito cerca: Colombia, Costa Rica, Jamaica. Con su café han creado una identidad turística que los diferencia. República Dominicana tiene cafés de altura, microclimas únicos y una variedad de perfiles que van desde el chocolate y la nuez hasta las frutas rojas. Eso no se vende solo, se vende con una buena puesta en escena.
Mi postura
Yo creo que el café puede ser el segundo gran atractivo dominicano, después de las playas. Y no compite con ellas: las complementa. Un turista que viene a Punta Cana puede hacer una escala de dos noches en una finca cafetalera de montaña, y volver con una experiencia que ningún otro destino del Caribe le da. Es un win-win para el hotel de playa (alarga la estancia) y para el interior (genera ingresos directos).
El café dominicano ya es bueno. Ahora toca servirlo bien.
Preguntas rápidas
¿El café dominicano es de especialidad?
¿Dónde se cultiva el mejor café de República Dominicana?
¿Hay fincas cafetaleras abiertas al turismo en RD?
¿Cómo puede un hotel incorporar el café como experiencia turística?
¿El café dominicano puede competir con el de Colombia o Costa Rica?
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